El uso regular de un título convierte al autor o editor en titular del mismo. Antes de publicar una novela, las editoriales suelen acordar contractualmente con el autor qué título se utilizará para la obra. En la mayoría de los casos, el título de una obra lo determina la editorial, ya que sirve principalmente para fines comerciales. En el caso de las obras cinematográficas, los derechos del título pertenecen al productor, que suele ser el único que lo elige. Antes de conceder la protección del título, se suele hablar de »título provisional« para subrayar su carácter provisional y evitar confusiones. Con la denominación adicional de »título provisional«, también se pueden designar otras obras. Es importante subrayar que la obra puede llevar otro título en el momento de su venta.